Negación vasca radical del capitalismo mundial

TERCERA CINTA: DONDE, ANTES DE HABLAR DE LOS VASCOS -ETA Y EL MLNV- QUE QUIEREN HACER UNA REVOLUCION SOCIALISTA, SE EXPLICA EL COMO Y EL POR QUE DEL HUNDIMIENTO DE LA UNION SOVIETICA Y SU "SOCIALISMO REAL"

Por fin, 74 años después y al tercer intento, los Estados capitalistas han vencido al Estado surgido de la Revolución rusa de octubre de 1917

Vayamos por partes. Es un hecho muy evidente que la URSS ha sido vencida por los Estados Unidos en la llamada guerra fría. Es un hecho tan evidente porque ha sido muy visto por muchos. El hundimiento de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, que le ha llevado a su desaparición como entidad estatal de la escena internacional y en su propio territorio y a la desmembración del mismo entre más de una docena de nuevos Estados independientes, fué simbólicamente presenciado en directo por televisión por cientos y cientos de millones de personas.

Y ello tanto al comienzo de ese hundimiento, cuando el 9 de noviembre de 1989 cayó el Muro de Berlín, como al final de ese hundimiento, cuando la noche de la Navidad de 1991 se arrió en el Kremlin de Moscú la bandera roja con la hoz y el martillo. ¿Lo viste tú?. Si no lo viste seguro que lo vió alguien que conoces.

Ese hundimiento y desaparición de la URSS ha ido acompañado, precedido y seguido por la desaparición del Pacto de Varsovia y por la espectacular conversión al capitalismo de los países antes llamados comunistas que eran firmantes de ese Pacto. Y que ahora se esfuerzan por obedecer aplicadamente las órdenes y las instrucciones de esas herramientas internacionales básicas del sistema capitalista que se llaman Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional y OTAN. Para que esa obediencia les ayude a conseguir su benevolencia como requisito para que les ayuden técnica y financieramente a convertirse en lo que ahora ansían ser: Estados capitalistas de pro.

Todo eso es cierto. Te repito que, más que cierto, es evidente. Pero todo eso sólo significa que los Estados capitalistas han conseguido por fin, después de varios intentos realizados a lo largo de setenta y cuatro años, vencer militarmente al Estado surgido de la Revolución Rusa de Octubre de 1917.

Verás. Nada más implantarse, en 1918 y durante los años siguientes, el Estado soviético tuvo que sufrir el ataque y la invasión militar de los Estados capitalistas que pretendieron aplastar la Revolución Rusa por la fuerza. El Estado capitalista alemán volvió a atacar incluso después del armisticio firmado en Brest-Litovsk y había tropas francesas hostiles a los bolcheviques en el Mar Negro y en Crimea. El 5 de abril de 1918 tropas japonesas desembarcaron en Vladivostock llegando rápidamente tan dentro de Siberia como hasta el lago Baikal y tardarían más de cuatro años en reembarcar. A finales de junio de 1918 se produjo el primer desembarco inglés en Murmansk. A primeros de agosto hubo un desembarco anglo-francés en Arkángel y durante ese mes tropas norteamericanas se unieron a las francesas, inglesas y japonesas. En Vladivostock, concretamente, desembarcaron dos regimientos norteamericanos. En la segunda mitad de 1918 la suma de 400.000 soldados extranjeros perfectamente armados y entrenados con los 700.000 soldados de las tropas regulares bajo mando de los generales zaristas permitió a la contrarrevolución controlar las tres cuartas partes del territorio. En 1919 había dieciséis países capitalistas ayudando a los rusos zaristas y haciendo al Estado soviético una guerra (con tropas propias, con ayuda en dinero y en material, con bloqueo completo del comercio, con ruptura completa de relaciones diplomáticas, etc) a la que sólo le faltaba el requisito formal de la oficial declaración de guerra.

Sin embargo esa formidable coalición pudo ser vencida gracias al heroísmo de las masas rusas que, entre otros muchos recursos, tuvieron la suerte histórica de contar además con la enérgica y clarividente dirección de Lenin. Y con el genio político-militar de Trotsky, que fue quien -nombrado Comisario de la Guerra y Presidente del Supremo Consejo de Guerra a mediados de marzo de 1918- creó, organizó y dirigió el Ejército Rojo. Ese Ejército Rojo, creado desde casi la nada, encuadraba tres millones de combatientes a fines de 1919 y cinco millones y medio en el otoño de 1920. En esas sumas figuraba un políticamente valiosísimo componente: un cuarto de millón de combatientes revolucionarios internacionalistas (alemanes, húngaros, polacos, checos, eslovacos, servios, búlgaros, rumanos, chinos, coreanos y representantes de otros pueblos). Ese Ejército Rojo logró la victoria sobre todos sus enemigos. El Estado soviético nacido de la Revolución Rusa se consolidó.

Si has visto la excelente película Doctor Zhivago (que han emitido de nuevo recientemente por televisión) pespunteada musicalmente con el inolvidable "tema de Lara" o si has leído el cómic de Hugo Pratt Corto Maltés en Siberia, cuentas con una aproximación visual al relato de la lucha abnegada y heroica, rezumante de valor y de sacrificio, con la que las masas de obreros y campesinos rusos consiguieron la primera gran victoria socialista sobre el huracán de fuego, acero y vileza que los estados capitalistas desencadenaron contra ellas en su intento de reinstaurar la feroz explotación, la salvaje crueldad y la corrupta administración del régimen zarista. En eso te llevo, seguro, ventaja. Porque yo he pasado hace años una mágica mañana en el Museo Central de las Fuerzas Armadas de la URSS en Moscú contemplando fotografías, banderas, armas, mapas, uniformes, maquetas y dioramas de aquella epopeya. ¿Necesito confesarte explícitamente que emocionándome con esos recuerdos?. Creo que no hace falta. Que ya lo habrás notado.

Menos de veinte años después de esa victoria la URSS tuvo que hacer frente a otra feroz embestida capitalista. Una embestida que al principio de los años treinta fué prevista y anunciada, cada uno por su lado, por los dos líderes (Stalin y Trotsky) que entonces se disputaban la dirección del movimiento comunista mundial. La máquina de propaganda interior de la URSS utilizó ampliamente en los años cuarenta, para reforzar el prestigio de Stalin, el recordatorio del acierto de unas palabras suyas que ya habían sido marcadas a fuego en la mente de los ciudadanos soviéticos durante los años treinta por esa máquina propagandística. Unas palabras pronunciadas para justificar los tremendos sacrificios exigidos por la industrialización de la URSS que, increíblemente, iba a levantar un poderío industrial que al final de esa década empezaba a alcanzar al de Alemania. En un discurso de febrero de 1931 (cuando ya estaba usando todos los medios -entre ellos los terroríficos- para acelerar esa industrialización) Stalin explicó que: "Marchábamos 50 o 100 años por detrás de los países más adelantados. En diez años tenemos que ganar este terreno. O lo hacemos o nos aplastan".

Precisando aún más el pronóstico, al indicar específicamente cuál sería el Estado capitalista que haría de punta de lanza para ese intento de aplastar la URSS, Trotsky publicó en abril de 1932 un artículo titulado La victoria de Hitler significaría la guerra contra la URSS. Y el 22 de junio de 1941 la URSS fué atacada e invadida por el ejército capitalista más fuerte del mundo en ese momento: el ejército de una Alemania que pretendía apoderarse de todo el continente europeo y convertir a la Europa Oriental más la URSS en "la India del Reich", la India del Imperio Alemán de los mil años. (En septiembre de 1941 Hitler explicó en su cuartel general que: "Lo que para Inglaterra ha sido la India, será para nosotros el espacio en el Este"). La Alemania nazi pretendía así ganar por la fuerza, mediante la conquista y la subsiguiente explotación del Este, su competición con los Estados Unidos para substituir a Inglaterra en el papel de potencia hegemónica de la economía-mundo capitalista.

Recordarás que en la cinta anterior subrayamos, precisamente al repasar el caso de la conquista y la explotación de la India, que Inglaterra se había convertido en el siglo XIX en la segunda potencia hegemónica de la economía-mundo capitalista. Tenemos que volver a recurrir a los hallazgos magistrales del profesor Wallerstein para entender bien asuntos clave que él ha explicado como nadie. Por ejemplo: que las hegemonías han sido siempre breves en la economía-mundo capitalista, una de cuyas características esenciales es -precisamente- la coexistencia de varios Estados centrales que se mantienen en un inestable y cambiante equilibrio de poder que a la vez es la causa y la consecuencia de que esa economía-mundo no se convierta en un imperio-mundo como lo hicieron las anteriores economías-mundo históricas (Egipto, China, Persia, Roma, etc).

Las dos primeras invasiones (1918 y 1941) de la Unión Soviética se hicieron en el marco de la lucha de 3 potencias capitalistas (USA, Alemania y Japón) por suceder a Inglaterra como potencia hegemónica de la economía-mundo capitalista